Retiro de Adviento

Sor Margarita, Op.
Priora General de la Hermanas Dominicas de Fátima
Santuario Schöenstatt, Juana Díaz.

Resumen

Saludos de Paz y Bien.

Santa Alegría.

Ustedes recientemente han vivido el kairos de Dios mediante su capítulo general. El espíritu los esta dirigiendo a caminos nuevos.

En palabras dirigidas a Francisco:

“Francisco, vete repara mi casa; que como ves se viene del todo al suelo” (2 Cel 10)

Necesitamos prepararnos espiritualmente para ello, francisco lo hizo en su tiempo, a nosotros nos toca en nuestro tiempo, tenemos que contemplar para dar al mundo lo contemplado.

El adviento es el tiempo propicio, tiempo de suspiros y anhelos. Un tiempo para detenernos, para entrar en un encuentro con Dios. Los trae al monte, para participar de un momento del deseo de hacer tres chozas, pero luego de ello, regresar al pueblo para llevar esperanza.

El Señor le dice san Faustina: “Procura vivir en recogimiento y silencio de manera que puedas oír mi voz que es tan sosegada, tan suave, que solo pueden oírla las almas que viven en recogimiento y silencio”.

Tiempo de espera activa. Debemos poner nuestro esfuerzo para encontrar al Señor, esto es un estilo de vida, como lo realizado María y San Francisco. Es un tiempo de conversión y esta de corazón. En experiencia de San Francisco: el encuentro con el leproso. En el cual lo que le resultaba amargo, se le convirtió en dulzura. En estos momentos, que es aquello que es para ti amargura, y el que ha de convertirse en dulzura.

Cual es la realidad actual de nuestra Iglesia de PR.  Aquí viene a ser iluminadora la frase de San Francisco. Se nos invita a utilizar los espejuelos de Jesús. San Francisco lo hizo así. Para contemplar una Iglesia desgastada, lejana, envuelta en asuntos distantes del interés de la gente y en tiempo de emigración buscando un porvenir.

“Vete repara mi casa; que como ves se viene del todo al suelo”

Debemos ser reformadores de este mundo, por medio de la santidad y coherencia de vida. Predicar no solo de palabra, sino con el ejemplo.

Que podemos hacer, esforzarnos por ser santos. Madre Dominga decía: “los santos no nacen, se hacen”. Recordando que cada santo es una misión (Evangelii Gaudium), es vivir los sacramentos de cristo, es vivir y morir con él, estar cercano al pueblo y ser reflejo de su amor.

Debemos encontrar una particularidad especial de nuestro padre francisco, con la cual usted se identifique y pedirle al Señor la gracia de asumirla, para que así cuando la gente los vea, puedan decir, «yo veo en ti» esa dulzura, esa compasión, esa alegría.

Debemos retornar al evangelio. “Y después que el Señor me dio hermanos; nadie me mostraba que debía hacer, sino que el altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del Santo Evangelio» (Test 14); » No llevéis nada para el viaje; ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero…(Lc. 9,2-3). Su misión es «restablecer en el mundo la forma y el estilo de vida de Jesús y los apóstoles descrito en los evangelios. «La regla y vida de los Hermanos Menores es ésta, a saber, guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad» (1R,1). ¿Cómo superar las eventualidades de nuestra vida? Fácil: acudir al Evangelio, al encuentro con los Hombres y sobre todo, al encuentro los más débiles y necesitados. Es volver a la fuente primaria, a los orígenes.

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