Formación Inicial

LA FORMACION INICIAL

Quienes son admitidos a la Orden, deben ser iniciados e introducidos progresivamente en la vida evangélica franciscana. El camino de iniciación de los candidatos, guiados por sus formadores, exige que se desarrolle a través de experiencias y conocimientos necesarios.

Durante el tiempo de la iniciación, la formación de los candidatos, que combina armónicamente el elemento humano y el espiritual, sea verdaderamente sólida, completa y acomodada a las necesidades de los lugares y tiempos. Aplíquense los medios propios de una educación activa, ante todo la práctica de trabajos y oficios que lleven gradualmente a los candidatos a adquirir el dominio de sí mismos y la madurez psíquica y afectiva.

Teniendo en cuenta el carácter particular y los dones de gracia de cada uno, se inicie a los candidatos en la vida espiritual, alimentada con la lectura de la palabra divina, con la participación activa en la liturgia y con la reflexión y la oración personal, de tal manera que se vean atraídos más y más hacia Cristo, que es el camino, la verdad y la vida.

Los hermanos, durante el tiempo de la iniciación, adquieran un sólido conocimiento y experiencia del espíritu franciscano capuchino por medio del estudio tanto de la vida de san Francisco y de su pensamiento sobre la observancia de la Regla, como de la historia y de las sanas tradiciones de nuestra Orden y, sobre todo, por la asimilación interior y práctica de la vida a que han sido llamados.

Cultiven de manera especial la vida fraterna tanto en comunidad como con los demás hombres, cuyas necesidades procuren remediar con presteza, para aprender a vivir cada día mejor una activa participación de la vida y misión de la Iglesia en el mundo. En consecuencia, se los eduque en el don generoso y total de la propia vida y en el desarrollo de la disponibilidad misionera.

La iniciación a nuestra forma de vida consagrada se desarrolla a través de las etapas del Postulantado, Noviciado y Posnoviciado, y se realiza a tenor del derecho universal y propio. El tiempo de la iniciación empieza el día en que el candidato, admitido por el Custodio, ingresa al Postulantado, y se prolonga hasta la profesión perpetua. Desde el momento de la admisión, el candidato, en cuanto a la formación, a la vida y al trabajo, es integrado gradualmente en la fraternidad.

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