500 años del Inicio de la Reforma Capuchina

Por: Fr. Roberto Cólon Ortíz OFM, Cap.

Entre abril y mayo de 2025, se conmemora medio milenio desde que un fraile observante, Matteo da Bascio, sintió en su corazón el llamado de Dios para volver a la forma de vida que San Francisco de Asís había querido para sus hermanos.

En la primavera de 1525, Matteo, con un hábito más simple y una capucha puntiaguda, descalzo y con una cruz en la mano, comenzó su camino como predicador itinerante. Aunque al principio su deseo de una vida más austera no fue bien recibido, logró la aprobación oral del Papa Clemente VII, quien le permitió vivir según este ideal. Lo que nació en el silencio y la humildad de un solo fraile, pronto se convirtió en una reforma que revitalizó la espiritualidad franciscana en Italia y se dispersó por el mundo.

La Reforma Capuchina no buscaba innovar, sino volver a lo esencial: la pobreza radical, la vida de oración, la predicación sencilla y cercana a la gente. Los primeros hermanos abrazaron con alegría esta forma de vida y, con el tiempo, la reforma creció, atrayendo a muchos frailes que querían vivir el Evangelio con la frescura y radicalidad de los primeros tiempos de la Orden.

El 3 de julio de 1528, el Papa Clemente VII confirmó oficialmente la existencia de nuestra Orden con la Bula Religionis Zelus, asegurando su permanencia en la Iglesia. A partir de entonces, los frailes capuchinos se extendieron por distintas partes de Europa y más allá, anunciando el Evangelio en la sencillez y sirviendo a los más pobres y necesitados.

Camino a este aniversario en 2028 no debemos asumirlo sólo como un recuerdo histórico. Se convierte en una invitación a mirar nuestro presente y preguntarnos: ¿Seguimos viviendo con el mismo fervor? ¿Somos testimonio de pobreza y humildad? ¿Estamos cerca de los que sufren? ¿Predicamos con palabras y, sobre todo, con nuestra vida?

No debemos temer volver a nuestras raíces. Lo que debemos temer es alejarnos del carisma que Dios nos ha confiado. Este 5to centenario es una oportunidad para reavivar la llama de nuestro carisma que movió a Matteo da Bascio y a tantos frailes después de él. Y que hace 120 años llegó a Puerto Rico.

Que este camino de celebración sea un tiempo de renovación en nuestra vocación. Que podamos vivir con corazón sencillo, con amor ardiente a Dios y con manos siempre dispuestas a servir a los demás. Dios nos ayude a aprovechar la gracia de estos 500 años.

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