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Solemnidad de San Antonio de Padua

Solemnidad de San Antonio de Padua

Parroquia San Antonio, Rio Piedras P.R.

¡Paz y Bien!

Con inmensa alegría y profundo agradecimiento hemos celebrado una vez más las fiestas en honor a nuestro amado patrono, San Antonio. Han sido días de gracia, encuentro y bendición, en los que nuestra comunidad parroquial se ha reunido para orar, compartir y renovar su fe bajo la protección e intercesión de aquel que sigue señalándonos el camino hacia Jesucristo.

Mensaje de nuestro hermano Fray Roberto Colón OFM, Cap. con motivo de la celebración eucarística realizada el sábado a las 5:00pm

La celebración de nuestro patrono, San Antonio, después de una hermosa novena, acompañada por la solemnidad del Corpus Christi y el Congreso Eucarístico, representa para nosotros un reto y una misión. Nuestro patrono está llamado a ser modelo de nuestra manera de actuar ante Dios; un modelo que nos ayuda a configurarnos con Cristo según un estilo particular de seguimiento.

Nosotros caminamos tras las huellas de San Francisco de Asís, pero iluminados y ayudados por el ejemplo de San Antonio. Mirar a San Antonio es aprender los pasos que nos conducen a Jesucristo.

Con frecuencia recordamos a San Antonio por las cosas perdidas o por la tradición de pedirle ayuda para encontrar pareja. Sin embargo, deberíamos acudir aún más a él cuando perdemos algo mucho más importante: el camino que nos conduce a Jesús, cuando nos alejamos de su presencia y de su amistad.

San Antonio ha sido reconocido por la Iglesia como un gran predicador. Sin embargo, no nos dejó grandes colecciones de sermones. Su verdadera predicación fue su vida.

Fue un hombre sencillo que quiso seguir los pasos de Jesús. Cuando parecía tener ya trazado su camino, el Señor transformó sus planes y despertó en él un profundo deseo de entregarse por completo, llevándolo a abrazar la vocación franciscana.

Más adelante se dedicó a ayudar a sus hermanos a profundizar en el conocimiento de las Sagradas Escrituras. En aquella época, el acceso al saber era limitado y muchas veces el conocimiento era considerado una forma de poder. Por eso San Francisco era cauteloso y pedía a sus hermanos que no buscaran el saber por ambición. Sin embargo, al reconocer la humildad y el espíritu de San Antonio, le permitió enseñar, con una condición muy importante: que el estudio nunca apagara el espíritu de oración y de devoción.

También nosotros vivimos en un mundo donde estamos llamados a llevar el conocimiento de Dios con sencillez. Muchos de nosotros poseemos un conocimiento humilde, pero profundo, del amor de Dios. Y ese conocimiento tiene la capacidad de transformar la vida de otras personas, de hacernos luz del mundo y sal de la tierra.

Observemos al papa León XIV durante estos días. Sin duda ha pronunciado mensajes importantes, pero ha predicado aún más con su vida: con su manera de caminar, de orar, de acercarse a los demás y de escuchar.

Eso mismo nos enseña San Antonio: a profundizar en la Palabra de Dios con un corazón encendido por la oración y por el Espíritu Santo. Desde ese conocimiento podemos caminar confiados, sabiendo que dentro de nosotros habita un gran don: el amor de Dios.

Que San Antonio nos enseñe que nuestra vida, cuando está unida a Cristo, puede convertirse en una auténtica revelación del amor divino para quienes nos rodean.

Por tanto, de parte de nuestra Fraternidad y Parroquia San Antonio de Padua:

Queremos expresar nuestra sincera gratitud a todos los que hicieron posible esta hermosa celebración. Gracias a quienes dedicaron su tiempo, esfuerzo y talentos; a quienes dijeron «sí» al servicio generoso de sus hermanos; a los ministerios, grupos pastorales, voluntarios, benefactores y colaboradores que, de tantas maneras visibles y silenciosas, contribuyeron al éxito de estas fiestas patronales. Cada gesto de entrega, cada momento de servicio y cada sacrificio ofrecido con amor han sido una expresión concreta de la presencia de Dios entre nosotros.

Agradecemos también a todos los fieles y visitantes que nos acompañaron durante la novena, las celebraciones litúrgicas, el Congreso Eucarístico y las actividades realizadas. Su participación ha sido un signo hermoso de comunión y de la vitalidad de nuestra fe.

Que el ejemplo de San Antonio nos impulse a seguir construyendo una comunidad unida, servicial y profundamente enamorada de Cristo. Que el Señor recompense abundantemente la generosidad de todos y que el espíritu de fraternidad vivido durante estos días continúe acompañándonos en nuestro caminar cotidiano.

Con este espíritu de gratitud y alegría compartimos la siguiente reflexión sobre nuestro patrono, para que su ejemplo siga iluminando nuestra vida cristiana.

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