Durante los días del 13 al 17 de enero los Frailes Menores Capuchinos participamos del Retiro de Inicio de Año como recomienda el Derecho Canónico de nuestra Iglesia Católica.
Este año como en años pasados lo realizamos en los terrenos de Santuario de Schoensttat en Cabo Rojo. Retiro que fue encomendado a nuestro celebrante Fray Milton Alirio Jordán Chigua OFM,Cap. Escritor y Poeta.
El cual comenzó a calentar nuestros corazones con las siguientes palabras que podemos encontrar en su libro FranCristo:
Antes de entrar en la tierra prometida,
Debes cruzar el desierto de tu vida.
Para entrar en la plenitud de la luz,
tienes que cargar tu pesada cruz.
Solo después de sufrir y morir,
entramos verdaderamente a vivir.
Agárrate al Señor, si quieres vivir tu vocación.
Sal hacia los demás, para entregarles tu corazón.
Entonces podrás decir con alegría:
Misión cumplida en esta vida.
Descansa en paz, descansa en Dios.
Gracias al Señor, gracias al Amor.
Durante estos días nos llevó a trabajar sobre los cinco protagonistas de un retiro espiritual: Dios y su supremacía; los ejercitantes (participantes); quien nos dirige en los ejercicios, la comunidad de la cual nos separamos para prepararnos a regresar fortalecidos; con la conciencia que luchamos contra el príncipe de las tinieblas y la mentira que busca hacer presa de aquellos que caminan con nosotros.
Motivo por el cual es necesario asumir las siguientes acciones: situarnos, prepararnos; detenernos, buscar, contemplar, escuchar y convertirse.
Situarnos en el momento en que nos encontramos. Con humildad. Prepararnos para los continuos retos que enfrentamos y las nuevas ideas que se levantan en este mundo, en las que se prueba nuestra fe. Detenernos examinar lo que implican y descubrir en ellas lo bondadoso o perverso de ellas. De nuevamente buscar a nuestro Señor, de contemplar su gran bondad y compasión, de buscar nuevamente su rostro, escuchar su voz y de convertirnos nuevamente a su amor.
Qué nuevamente podamos decirle: “Señor que quieres de mi”. El Éxito de nuestra encomienda radica en quien nos acompaña y en nuestra preparación a dejarnos impulsar por él. Que siempre Dios encuentre en nosotros una gran disponibilidad para permitir que su espíritu obre en nuestros corazones. Un corazón siempre dispuesto a discernir y de siempre optar por Dios, para que Dios mismo opte nuevamente por nosotros. Que junto a Él podamos, re-descubrirnos, re-construirnos, re-hacernos, re-memorar lo vivido, re-conocernos, re-encontrarnos y resucitar con Él.